A través de energía fotovoltaica logran convertir el agua en combustible de H2

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Un equipo de científicos de la Universidad de Southampton en Inglaterra ha logrado transformar un conjunto de fibras ópticas en microrreactores fotocatalíticos que convierten el agua en combustible de hidrógeno usando energía fotovoltaica.

Fibras ópticas en microrreactores fotocatalíticos

Las aplicaciones de la energía solar cada día alcanzan nuevas fronteras en el ámbito de la ciencia aportando mejoras en la calidad de vida de las personas.

La energía solar o fotovoltaica no solo está presente en los espectros más cotidianos. El ámbito científico también está plagado de ejemplos que hacen de esta tecnología una base indispensable con la que contar en el presente y en el futuro. Tanto es así, que un equipo de científicos de la Universidad de Southampton en Inglaterra ha logrado transformar un conjunto de fibras ópticas en microrreactores fotocatalíticos que convierten el agua en combustible de hidrógeno usando energía fotovoltaica.

Esto es una gran noticia en muchos sentidos. Uno de ellos es que en el ámbito científico se reduce la huella de carbono con este tipo de experimentos. Al utilizar energías limpias no sólo se avanza en el ámbito de las renovables, sino que se disminuye la contaminación y se normaliza su utilización para otros productos obteniendo novedosos resultados, ya que no es lo mismo el comportamiento de diferentes compuestos y sistemas ante los distintos tipos de energía utilizada.

El hallazgo del equipo inglés ha sido publicado en la revista de divulgación ACS photonics del cual pretenden partir para intentar escalar el proyecto. Entre otros resultados, se puede destacar el hecho de que el sistema y el método empleados para este proyectos arrojan una solución bastante viable para los campos de las energías renovables, la producción química sostenible y especialmente la reducción de gases de efecto invernadero que forman parte de la atmósfera. La generación de hidrógeno a partir de agua y la conversión fotoquímica de co2 en combustible sintético, son las otras dos vías de investigación que está desarrollando el equipo.

Este experimento forma parte sin duda de la transformación verde que estamos asumiendo tanto las empresas como la sociedad en su conjunto. La ingeniería química se involucra con descubrimientos e investigaciones de este tipo en la tecnología verde del siglo XXI. Así lo describe el autor principal del artículo, Matthew Potter, quien resaltaba la importancia de poder combinar procesos químicos activados por la luz. Las fibras ópticas cuentan con una excelente propiedad de propagación de la luz, factor que ha propiciado el éxito del experimento.

 

Su fabricación

Analizando el campo de la fibra óptica, vemos su utilidad constantemente en telecomunicaciones, almacenaje de datos y en los sistemas de redes en general. Su presencia en la investigación ha sido fundamental, ya que los científicos recubrieron las fibras con óxido de titanio añadiendo nanopartículas de paladio, permitiendo así que los bastones sirvan tanto de huéspedes como de catalizadores para la continua división del agua. Como reactivo de sacrificio utilizaron metanol.

No olvidemos que la velocidad de la fibra óptica puede ser de más de 24.000 kilómetros por hora, por lo que ha resultado una pieza clave como se adelantaba anteriormente. Para llegar a la fabricación de los microrreactores se utilizó vidrio de sílice puro dotando al sistema de unas inmejorables propiedades en cuanto a transparencia óptica de cara a enfrentar el proceso de fotocatálisis solar. Es un importante avance en los últimos 15 años en este campo, donde se espera que sus aplicaciones se expandan en multitud de ámbitos de la energía solar. Fuente: nextcitylabs.com

Universidad de Southampton