Las empresas españolas mejoran en sostenibilidad y se acercan a la media europea

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Aunque todavía ligeramente por detrás de la media de otros países europeos, la realidad es que las empresas españolas han mejorado sus índices de sostenibilidad, pese a los efectos derivados de la actual pandemia y de la crisis económica y sanitaria mundial que estamos soportando.

Los datos forman parte de un estudio que, elaborado por el proveedor de calificaciones de sostenibilidad empresarial EcoVadis, va ya por su cuarta edición. En él, se mide el Índice de riesgo y rendimiento de sostenibilidad empresarial, incluyendo datos de las evaluaciones de las cadenas de suministro globales, con un análisis de las puntuaciones en sostenibilidad de más de 40.000 empresas evaluadas en el periodo comprendido entre 2015 a 2019.

Una de las conclusiones que arroja –y que más nos afecta- es que las empresas españolas han mejorado su puntuación de forma constante desde 2017. Con registros superiores a los 45 puntos en la calificación, tanto las pymes españolas como las grandes corporaciones mantienen un bajo riesgo social, ético y ecológico en la escala de EcoVadis, además de elevar el grado de compromiso con las cuestiones sostenibles.

En este contexto, destacar el comportamiento de las pymes, que obtienen una puntuación de 50,1 en España frente al 50,9 en Europa, mientras que las grandes empresas se sitúan en los 50,5 puntos, acercándose a los 51,9 puntos de la media europea.

Principales alertas y conclusiones

A nivel mundial, el informe alerta de la poca preparación de las empresas para afrontar crisis sanitarias y destaca el liderazgo de las compañías en Europa en la aplicación de medidas para la sostenibilidad, figurando también en ese abanico de conclusiones:

Se incide en la vulnerabilidad mostrada por las cadenas de suministro ante a crisis de la Covid-19, ya que, la evaluación de 35.000 calificaciones de proveedores ha revelado que un 80% de ellos carecen de medidas de diligencia debida en la cadena de suministro, el 57% no supervisan las condiciones de trabajo y el 44% no están preparados en materia de salud y seguridad.

A pesar de que las empresas norteamericanas lideran el ranking en cuanto a informar sobre emisiones de CO2, son las europeas las que encabezan la implementación de medidas. Así, mientras el 18% de las empresas de América del Norte publican informes directos sobre carbono, en comparación con el 15% de las organizaciones de Europa y AMEA, es Europa la que supera a otras regiones en materia de sostenibilidad año tras año, con una puntuación especialmente destacable en el aspecto medioambiental.

Las pequeñas y medianas empresas obtienen resultados considerablemente inferiores a los de las grandes corporaciones en lo que respecta a la presentación de informes sobre emisiones, lo que sirve para poner el acento en la necesidad de estrategias de participación que ayuden a desarrollar los sistemas de gestión y orienten las mejoras.

Un dato preocupante es que las compras sostenibles siguen rezagadas. Desde 2015, las puntuaciones han aumentado un 9% como mínimo en todos los ámbitos excepto en el caso de las compras sostenibles, lo que hace pensar que las empresas se ocupan de aspectos sociales y laborales dentro de sus propias operaciones, pero descuidan los riesgos que existen entre sus proveedores. Esto representa una oportunidad perdida para impulsar el valor y crear resiliencia en el siguiente nivel de la cadena de suministro.

Pierre-François Thaler, co-director general de EcoVadis, tiene claro que “la reciente pandemia ha puesto el foco sobre los riesgos y vulnerabilidades de la cadena de suministro”, y argumenta que las compañías “mientras tratan de reconstruir sus operaciones, también deben asegurarse que las prácticas de sostenibilidad sólidas siguen estando en el centro de atención, especialmente en lo que se refiere a la selección de proveedores y a la gestión de relaciones”. El mensaje que deja es claro: “sin un sistema holístico de gestión de la sostenibilidad, las organizaciones continuarán luchando para hacerse resistentes a las interrupciones de la cadena de suministro y no podrán contribuir de manera significativa a los resultados de la sostenibilidad mundial”.