España deberá realizar una inversión de 30.000 millones de euros en redes eléctricas nuevas

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España precisará una inversión de 30.000 millones de euros en redes eléctricas nuevas para poder integrar, de forma adecuada, la potencia renovable adicional que se instalará en el país hasta el 2030, estimada en entre 45 y 55GW. Así lo asegura un estudio sobre la contribución de las redes eléctricas a la descarbonización de la generación eléctrica y de la movilidad, elaborado por Deloitte, en colaboración con los operadores de redes.

Deloitte analiza en este estudio la enorme transformación que conllevará para España, y para el resto de Europa, la implantación de las nuevas exigencias medioambientales establecidas por la Unión Europea para 2030. Los objetivos y obligaciones fijados en ámbitos como emisiones, renovables y eficiencia energética, conducirán al desarrollo de un proceso de descarbonización de la generación eléctrica y también de la movilidad

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Según los registros el cumplimiento del 32% de penetración renovable para 2030 requerirá la instalación en España de entre 45 y 55 Gigavatios adicionales de tecnologías de origen renovable. Eso sin contar con el aumento del autoconsumo, instalaciones de las que hoy se contabilizan mil, y pueden llegar a alcanzar el millón, según el estudio de Deloitte. Todos estos profundos cambios exigirán la adaptación de las redes eléctricas para garantizar la seguridad de suministro. Asimismo, el impulso previsto al coche eléctrico precisará, para su correcto funcionamiento, de infraestructuras de transporte y distribución de eléctricas.

“Para afrontar todos estos retos serán necesarios 30.000 millones hasta el 2030 para modernizar y digitalizar la red eléctrica y facilitar la integración de renovables y del vehículo eléctrico en el sistema”, señaló Alberto Amores, socio de Monitor Deloitte, durante la presentación del informe.

Las inversiones se destinarían a nuevos sensores avanzados que permitan la monitorización en remoto de tensión, flujos, generación o frecuencia; la digitalización de equipos como subestaciones y centros de transformación para automatizar la gestión de las redes y la generación intermitente; algoritmos avanzados para la predicción meteorológica o el mantenimiento predictivo e infraestructuras de comunicaciones para la gestión eficiente.

El estudio de Deloitte recuerda que buena parte de la nueva potencia renovable (solar fotovoltaica y eólica) será no gestionable, lo que supondrá una operación más compleja del sistema eléctrico español y nuevos equipos de monitorización y predicción para garantizar la seguridad de suministro.

En definitiva, se trata de retos a corto y medio plazo que sólo serán viables con un aumento de la capacidad de las redes eléctricas y mediante la gestión correcta de los gigavatios renovables adicionales. Por otro lado, el aumento de la capacidad de interconexión internacional también permitirá una mayor eficiencia en la integración de renovables, mejorando la seguridad de suministro y el funcionamiento del mercado eléctrico europeo.