Endesa y EDP pujan por parte de los activos de E.ON en España

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    España ha dejado de ser un lugar atractivo para buena parte de las eléctricas que operan en el país. Es el caso de E.ON, que prepara su salida del mercado español, al que entró en el año 2007. La energética alemana ha puesto a la venta los activos de su filial española, y los ha dividido en varios paquetes. Al menos dos de las otras cuatro grandes eléctricas del país (Endesa y EDP) presentaron este lunes sus ofertas, no vinculantes, por distintas partes del negocio de E.ON, la más pequeña de las empresas agrupadas en Unesa. Iberdrola, inmersa en un intenso plan de desinversiones, ha renunciado a la subasta, en la que Citi actúa como asesor financiero. Gas Natural Fenosa no quiso hacer ningún comentario al respecto.

    Fuentes de la filial española de E.ON sostienen que el negocio en España ha soportado “razonablemente bien” estos años de crisis, en los que se ha producido una notable caída de la demanda. Sin embargo, la estrategia de la multinacional alemana pasa por rediseñar su negocio europeo, castigado por las nuevas regulaciones aprobadas por diversos países -como Alemania, que ha dado la espalda a la energía nuclear, o España-, y centrar su apuesta en los mercados emergentes, como el latinoamericano.

    E.ON España tiene un parque instalado de 4.500 megavatios (Mw) de energía convencional y renovable en toda la Península Ibérica, en plantas ubicadas en Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla la Mancha, Castilla León y Cataluña. Además, distribuye y comercializa electricidad a más de 650.000 clientes de Cantabria, Asturias, Norte de Castilla y_León y Galicia a través de una infraestructura de 33.000 kilómetros de red.

    Pese al impacto de la nueva regulación aprobada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo -que ha recortado el pago a todas las actividades eléctricas- hay interés por hacerse con el negocio -o al menos, parte- de E.ON. Eso sí, las ofertas presentadas están lógicamente adaptadas al nuevo escenario regulatorio. A partir de ahí, será la multinacional alemana la que decida cuáles aceptar y a qué precio.

    Según ha podido saber este medio, Endesa ha puesto su foco en los negocios de mercado (clientes) y de distribución. La eléctrica que preside Borja Prado ha sufrido un duro golpe con la segregación de los activos latinoamericanos (agrupados en Enersis), que pasarán a ser propiedad de la matriz italiana, Enel. Por tanto, Endesa se quedará sólo con el mercado Ibérico. A este respecto, el nuevo consejero delegado de Enel, Francesco Starace, ya manifestó en la presentación de resultados semestrales de la compañía que no dejará escapar las oportunidades de negocio que se presenten en España. Y E.ON es una de ellas.

    “Endesa está limpia y saneada, y ha hecho los ajustes derivados de la nueva regulación eléctrica. Y va a seguir apostando por el mercado español”, sostienen fuentes del sector. Si su oferta es aceptada, Endesa recuperaría parte de lo que un día fue suyo. Y es que la filial española de E.ON es la antigua Electra de Viesgo, que desde 1991 y hasta 2002 formó parte de Endesa, que ese año la vendió a Enel. Además, E.ON se hizo con varios activos de Endesa tras la OPA lanzada por Enel y Acciona.

    EDP España también se ha mostrado interesada por algunos de los activos de la que es su principal competidora en el mercado español, sobre todo en la franja del Norte del país. La filial española de la energética portuguesa es dueña de la antigua HC energía. Posee en en España más de 4.000 Mw de potencia entre renovables y fuentes convencionales. Además, dispone de una red de distribución eléctrica -sobre todo en Asturias- y goza de una buena posición en el mercado del gas.

    LAS PREFERENCIAS DE SORIA

    E.ON, que esta semana presenta resultados del primer semestre del año, guarda un casi total hermetismo respecto a su estrategia de desinversiones, aunque el ministro de Industria, José Manuel Soria, no ha tenido problemas en opinar del asunto. Soria cree que la desinversión de E.ON en España no tiene que ver con los cambios regulatorios impulsados por su departamento. En su opinión, la reforma eléctrica “da certidumbre” y supone “la mejor y mayor garantía que se puede dar a cualquier inversor extranjero”. El titular de Industria tampoco ocultó sus preferencias respecto al futuro comprador de E.ON. “Si me dan a elegir, prefiero que sea una empresa española”, manifestó recientemente.

    Fuente:diariodenavarra