La eólica marina crece a pesar de sus elevados costes

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El desarrollo de la energía eólica offshore está siendo espectacular. En tan solo diez años la potencia total instalada en Europa se ha multiplicado por diez, pasando de los 532 megavatios en 2003 a los más de 5.000 megavatios en la primera mitad de 2013.

Basándose en esta evolución, todos los expertos coinciden en señalar que la eólica offshore está y seguirá jugando un papel muy relevante en la generación de electricidad mediante tecnologías limpias en los próximos años gracias, entre otras cuestiones, al gran desarrollo y grado de madurez que ha experimentado la tecnología eólica en los últimos tiempos; aunque aún queda mucho por hacer. Y es que, aunque depende de muchos factores como la profundidad, distancia de la costa, composición del fondo marino, tipo de emplazamiento, etc., lo cierto es los costes de inversión y operativos de un parque marino siguen siendo elevados, ya que se necesitan medios muy especializados para su construcción.
Según el estudio técnico elaborado por la consultora Boston Consulting Group para el PER 2011-2020, los costes de inversión de un parque eólico offshore se encuentran entre los 2 y los 3,9 millones de euros por megavatio instalado (En el cuadro adjunto, los costes de inversión han sido contemplados para un parque de 150 MW, con turbinas de 3 MW unitarios, a 50 kms. de la costa y con profundidades no superiores a 40 metros).
El 40-45 por ciento de los costes corresponde a los aerogeneradores, el 20-30 por ciento se destina a las cimentaciones, la subestación eléctrica se lleva entre el 8 y el 10 por ciento de la inversión, los costes del cableado interno del parque rondan el 5-6 por ciento del coste total, además de los cables de evacuación y conexión a la red y la promoción y gestión del proyecto (5 por ciento). En estas partidas también están incluidos los costes de instalación.
Por otra parte, una vez que el parque está instalado, existen unos costes operativos que incluyen la operación y mantenimiento de los aerogeneradores y de la instalación eléctrica, los alquileres de barcos o helicópteros que utilizan los operarios para desplazarse, los seguros con que cuenta cada instalación y otros costes generales, que pueden llegar a sumar entre 90.000 y 100.000 euros por megavatio año.
Con el objetivo de reducir este tipo de costes, las principales empresas del sector eólico llevan varios años inmersas en el desarrollo de proyectos de I+D+i enfocados, por ejemplo, en la construcción de turbinas eólicas con un rango de potencia unitaria mayor, que se puedan adaptar a los mayores requerimientos técnicos para su implantación mar adentro y con una elevada fiabilidad técnica, es decir, que fallen menos y que produzcan más, que se puedan reparar sin necesidad de ir a los desplazamientos y que se puedan monitorizar a distancia. Actualmente, los aerogeneradores que se están instalando para proyectos offshore tienen una potencia media unitaria de entre 3,6 megavatios y 5/6 megavatios, pero en los próximos cinco años esta potencia se elevará hasta los 8 megavatios.
Otro de los objetivos que se busca para minorar estos costes es el desarrollo de plataformas marinas flotantes, lo que permitiría poder desarrollar en un futuro proyectos offshore en países en los que la gran profundidad de sus aguas hace difícil la viabilidad de este tipo de parques, como ocurre en España y otros países del sur de Europa.
De momento, los proyectos que vamos a ver desarrollados en los próximos cinco años van a seguir estando ubicados en profundidades de entre 50 y 60 metros con cimentaciones convencionales, que es la profundidad máxima donde está garantizado el buen funcionamiento de un parque de estas características y a una distancia de la costa entre los 20 y los 30 kilómetros, aunque es cierto que algunos de ellos están alejados entre 50 y 70 kilómetros y hay algún proyecto a 100 kilómetros de la costa.
Proyectos y potencia instalada
Según consta en el último informe elaborado por la Asociación de la Industria Eólica Europea (EWEA) sobre eólica offshore, en los seis primeros meses de 2013 se conectaron a la red un total de 277 turbinas offshore, que suman una potencia de 1.045 megavatios, lo que supone una potencia total instalada de 5.111 megavatios. Los objetivos apuntan a que la potencia offshore llegue a alcanzar los 40.000 megavatios para 2020 y los 150.000 para 2030.
La eólica marina europea está repartida en estos momentos entre Bélgica, Finlandia, Alemania, Irlanda, Holanda, Noruega, Dinamarca y Reino Unido. Éste último país aglutina 2.947,9 MW, ocupando la primer posición en potencia offshore instalada, seguido por Dinamarca, con 921 MW instalados.
Fuera de Europa, países como Japón, Corea, Canadá, Taiwán e India están trabajando con entusiasmo en el desarrollo de la eólica marina en sus aguas, según el Consejo Mundial de Energía Eólica (GWEC). En el caso de China, que cuenta con 389,6 MW instalados, el gobierno de este país ha fijado un objetivo de 30 GW en 2020. En el caso de Estados Unidos, goza de excelentes recursos eólicos en alta mar y muchos proyectos están en desarrollo, pero no hay ningún parque eólico marina instalado aún.
Entre los últimos proyectos offshore puestos en marcha recientemente destacamos el parque London Array, inaugurado el pasado 4 de julio, un proyecto conjunto de la empresa alemana E.ON, la compañía energética danesa Dong y el fondo de infraestructuras del Reino de Abu Dhabi, Masdar.
Ubicado a 20 kilómetros de la costa de Kent, en el sureste de Inglaterra es, a día de hoy, el parque eólico marino más grande del mundo. Construido a 25 metros de profundidad, está compuesto por 175 turbinas Siemens de 3,5 megavatios de potencia unitaria, que suman una potencia total de 630 megavatios, lo que le permite producir suficiente energía limpia para satisfacer la demanda de alrededor de medio millón de hogares británicos al año y evita la emisión de cerca de 925.000 toneladas de CO2 al año.
Otra de las compañías preparadas para jugar un papel clave en la industria eólica marina es Gamesa.
La compañía desarrolla su primera plataforma de 5 megavatios de potencia unitaria, basada en la experiencia probada de la tecnología de su modelo de 4,5 megavatios, que contribuye a un coste de energía optimizado a través de innovaciones tecnológicas. Actualmente, Gamesa se encuentra trabajando en el desarrollo de una nueva generación de turbinas para cubrir las necesidades futuras del mercado offshore, con previsión de desarrollar plataformas de 7/8 megavatios.
Por su parte, Siemens también ha cogido carrerilla en cuanto a la instalación de proyectos offshore en Europa se refiere. En menos de seis meses se han inaugurado cinco plantas marinas para las que la compañía alemana ha suministrado sus turbinas.
Además de London Array, destaca la planta danesa de Anholt, de 400 MW, las plantas Greater Gabbard (504 MW) y Lincs (270 MW) en Gran Bretaña y la planta de Riffgat (108 MW), en Alemania. Hasta la fecha, Siemens ha instalado turbinas con una capacidad total de 3.900 megavatios. En la actualidad, tiene previsto proyectos offshore que alcanzarán los 5.000 megavatios.
Proyectos ?offshore? de Iberdrola en Europa
Iberdrola ha puesto en marcha su cartera de proyectos offshore, que suman alrededor de 8.000 megavatios en Europa, concretamente en aguas del Reino Unido, Francia y Alemania.
West Of Duddon Sands: Será su primer parque offshore. Ubicado en Reino Unido, tendrá una potencia de 389 megavatios, suficiente para atender el consumo de energía eléctrica de 300.000 hogares británicos. Se pondrá en marcha en 2014.
EastAnglia: También en Reino Unido es el más ambicioso, con una inversión solo en la fase de estudios de 62 millones de euros. Será uno de los complejos offshore más grandes del mundo ya que, cuando se ponga en marcha en 2015, tendrá una capacidad de 7.200 MW y permitirá suministrar electricidad a cerca de cinco millones de hogares.
Saint-Brieuc: Ubicado en la costa francesa, tendrá 500 megavatios de capacidad. Estará ubicado frente a la bahía del mismo nombre, en el departamento francés de Côtes d?Armor, a unos 20 kilómetros mar adentro.
Wikinger: Estará situado en aguas alemanas del mar Báltico y dispondrá de una capacidad instalada de 400 megavatios. Iberdrola presentará la planificación final de este proyecto a principios de 2014, con el fin de iniciar la construcción del mismo en el año 2015 y lograr exportar a la red eléctrica los primeros kilovatios en 2016.
España, en el furgón de cola
En España el objetivo oficial fijado por el Gobierno anterior en el Plan de Energías Renovables de cara a 2020 es la instalación de 750 megavatios, pero hay serias dudas de que se cumpla. De hecho, no se espera a medio plazo proyectos eólicos offshore en España, ni por las características de la plataforma continental (profundidades elevadas a distancias cortas de la costa), ni por la situación económica y de sobrecapacidad del sector eléctrico.
La orografía de la costa española es complicada, no hay plataforma continental y las aguas son muy profundas, lo que encarece los costes de instalación. El marco regulatorio actual tampoco está ayudando al desarrollo de la eólica marina en España. Pero lo que ha impedido la entrada de capital ha sido la falta de compromiso por parte del Gobierno de sacar los proyectos adelante. Como tampoco ha ayudado que, a nivel local, algunas autoridades hayan mostrado cierta oposición a los proyectos eólicos marinos aludiendo al impacto en sectores como el turismo y la pesca.
Sí existen planes para crear parques eólicos marinos experimentales y de demostración, que permitirán a empresas nacionales poner a punto soluciones tecnológicas propias de cara a posicionarse en el mercado, especialmente en eólica marina flotante.
Destacamos la inauguración, a finales de octubre, del primer aerogenerador marino desarrollado por Gamesa y el primero instalado en España, en el puerto de Arinaga (Gran Canaria), cuya producción en serie está prevista a lo largo de 2014. Desde su puesta en marcha, en julio pasado, ha vertido a la red más de 1 gigavatio hora, generando la energía equivalente necesaria para abastecer a 7.500 hogares canarios al año.
Fuente: el economista