La tarifa de la luz que manejan los mercados financieros

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Hoy se celebra la subasta Cesur que determinará el precio de la electricidad del primer trimestre de 2014 para los clientes domésticos y pymes con tarifa de último recurso (TUR). Han sido necesarias 25 ediciones para que esta polémica puja haya calado entre los usuarios, que ya reconocen su nombre y sus funestas consecuencias.

La de hoy batirá con probabilidadel récord de subida en un trimestre: muy probablemente, un 10%, al que habrá que sumar el 2% anunciado por el ministro de Industria, José Manuel Soria, correspondiente a los peajes de acceso a las redes.

 La Cesur es una subasta a la que acuden una veintena de entidades financieras (casi la mitad del total);empresas de trading y alguna generadora eléctrica (esto no es habitual) para vender de forma virtual la energía para los clientes con TUR. Las compradoras, a su vez, son las cinco comercializadoras de último recurso (CUR) habilitadas por ley para dicho suministro y que son filiales de las cinco grandes eléctricas (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP España yEon España).
En la Cesur no hay compra física de energía (esta se adquiere después a diario, sobre todo, en el mercado mayorista), pues se trata solo de determinar la tarifa a cobrar en el siguiente trimestre. Si, como viene siendo habitual, el precio al que luego las comercializadoras compran la electricidad en el pool es inferior, las vendedoras en la subasta se quedan con la diferencia. Si, por el contrario, es superior (algo que apenas ha ocurrido) cubren las pérdidas.
Se trata, pues, de una cobertura de riesgo que, frente a la creencia generalizada, no beneficia a las comercializadoras: estas pagan a las ofertantes el mismo precio que luego cobran a los clientes a tarifa, excepto el margen que les pueda corresponder.
La antigua Comisión Nacional de la Energía (CNE) denunció en varias ocasiones un mecanismo que no podía controlar, pues los precios se fijan en mercados financieros OTC, que escapan a la supervisión del regulador energético, pero ningún Gobierno ha tomado cartas en el asunto. Ello a pesar de las sospechas que siempre despiertan las subidas sistemáticas de precios de dichos mercados que se producen en las semanas previas a la celebración de la Cesur.
Ni siquiera el Ejecutivo de Mariano Rajoy en su vasta reforma eléctrica de julio, que ha requerido de una docena de normas, ha modificado un mecanismo (mal llamado) de mercado, cuya reforma sí se habría justificado. A estas alturas, parafraseando a un experto, no tiene sentido que la tarifa de la luz de los españoles esté en manos de mercados financieros opacos.
En cualquier caso, el fuerte incremento previsto para hoy ya no tiene vuelta de hoja. A la vista de la cotización de los mercados de futuros de la electricidad para el primer trimestre de 2014, que se situaba ayer en 57,55 euros MWh, y de que la Cesur de septiembre cerró en 47,58 MWh, lo que supone un incremento del 20%, el término de energía de la TUR subiría un 10% (dicho término supone la mitad de la factura). Lo peor del tarifazo de enero es que no servirá, pese al esfuerzo económico de los ciudadanos, para sufragar la lacra del déficit tarifario, que se financia con los peajes, la tarifa regulada que subirá el 2%.
A los fuertes precios eléctricos de diciembre, que está investigando la CNMC, también han contribuido las bajas temperaturas (que han hecho disparar la demanda) y la ausencia de viento y, por tanto, de producción eólica, que ha obligado a recurrir a tecnologías caras como el carbón y el gas. No falta quien atribuye este encarecimiento a la indisposición de varias centrales nucleares y de carbón, tras la cual, atisban “la mano negra de las eléctricas, empeñadas en demostrar el rotundo fracaso de la reforma de Soria”.
Pero para tal demostración no hace falta demasiado empeño. Únicamente un par de datos: un déficit de tarifa de 4.000 millones de euros (cuando el objetivo último de la reforma es su desaparición) y una subida de la luz quizás de dos dígitos en enero.
Las eléctricas negocian en estos momentos con el Gobierno la obtención del aval del Estado para la cesión de un déficit (ya estructural), después de que Hacienda se negara a liberar el crédito de 2.200 millones que aprobó a principios de año para apoyar al sistema eléctrico. Para obtener ese importe, el Tesoro se habría visto obligado a realizar varias emisiones de deuda pública, pero endosárselo a las eléctricas le resultaba más barato.
El lío de Soria
Con esta maniobra, las grandes de Unesa consideran que están financiando, no ya la tarifa eléctrica, sino el déficit público. En el caso de la estatal italiana Enel, propietaria de Endesa, el rizo se riza:con la maniobra de Hacienda es el Estado italiano el que financia indirectamente al Estado español, opinan.
No en vano, la decisión del consejo de Endesa de repartir casi 1.600 millones de dividendo, de los cuales, casi 1.500 millones los cobrará Enel, se ha interpretado como un resarcimiento de la italiana ante los desmanes regulatorios de España, cuyo impacto en las cuentas de Endesa calcula en 1.300 millones. Ese dividendo, a cuenta del ejercicio de 2013, representará un pay out superior al 75%.
Entre tanto, el Gobierno busca la manera de suavizar políticamente el impacto de una subida que no puede evitar, ya que el resultado de la Cesur se ha de aplicar de forma automática y en ella no cabe el engaño del déficit.
Esa idea del ministro de Industria de que las subidas de la luz derivadas de la Cesur son culpa del mercado y que solo corre por cuenta del Gobierno la revisión de los peajes, “que son la parte regulada del recibo”, como le gusta repetir, se ha vuelto contra él. En un sistema tan complicado como el eléctrico, los ciudadanos solo saben que la electricidad ya es cara y que si sube es culpa del Gobierno o de las eléctricas, o del Gobierno que no controla a las eléctricas.
No en vano, en ese lío de cables en que se ha metido Soria con sus declaraciones, subyace su intención de no admitir como propias las subidas de la subasta. El ministro canario venía asegurando que el Gobierno no iba a subir la luz, que solo aumentaría lo que determinase el mercado.
Finalmente, con su decisión de aumentar los peajes (no podía ser de otra manera pues en la revisión de enero está obligado a recoger los costes del sistema que no van al déficit) a Soria le han llovido fuertes críticas. No solo por la subida, sino también por su afán, que ha quedado al descubierto, de ocultar la realidad o de decir lo mismo y lo contrario en pocos días.
Fuente: Cinco dias