Las eléctricas penalizarán al cliente que rescinda su contratación anual

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El nuevo sistema de fijación de precios de la electricidad que ha diseñado el Gobierno ligará la evolución de la tarifa al comportamiento diario del mercado mayorista en vez de -como sucedía hasta ahora- al resultado de una subasta trimestral en la que se negociaban contratos de futuros. Pero para quien no quiera estar al albur del mercado diario, que podría estar sometido a una gran volatilidad, se introduce la posibilidad de contratar la electricidad a un precio fijo para todo un año.

Según el borrador del decreto ley con el que trabaja el Gobierno, las empresas comercializadoras de electricidad –Endesa, Iberdrola, Gas Natural, Eon, EDP e Hidrocantábrico, entre otras- estarán obligadas a realizar ofertas con un precio fijo cerrado a sus clientes. Estas ofertas deberán remitirse a la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC) que comprobará la adecuación de sus condiciones a lo previsto en la ley y publicará las propuestas de todas las comercializadoras en su web.

Ante la eventualidad de que haya clientes que quieran darse de baja de este sistema y pasar a depender del mercado diario de la electricidad, se contempla la rescisión anticipada del contrato, como ocurre con las operadoras de telecomunicaciones. No será gratis, aunque la ley obligará a que las eléctricas informen claramente al cliente antes de darle de alta del coste de penalización si se va antes de tiempo y queda fijado que “no podrá exceder al 5% del precio del contrato por la energía estimada pendiente de suministro”, dice el borrador de la ley. Con esta medida, el Gobierno blinda a las comercializadoras, que suelen comprar la mayoría de la electricidad a plazo.

El decreto ley introduce mucha más incertidumbre sobre un servicio básico -e importante, en muchos casos- del gasto de las familias. El Gobierno evitará a partir de ahora la contestación social por las reiteradas subidas trimestrales de la luz, pero ni las eléctricas ni los consumidores saben a día de hoy cómo les afectará el cambio de modelo que prepara el Ejecutivo. Y esto, por dos motivos: la inestabilidad del mercado mayorista y su próxima reforma por parte del Ejecutivo.

El primer factor es clave. El precio depende del viento que haga, de si llueve o ha llovido mucho últimamente, del sol, de los parones técnicos de las nucleares y, también, de la evolución de la demanda. Es imposible predecir su comportamiento a lo largo de un día o dentro de una jornada (para aquellos que tengan los contadores más modernos, con discriminación horaria). Por eso, la reforma nonata no gusta a los consumidores. “Se trata de un sistema aberrante porque el consumidor no sabrá cuánto le cuesta la luz a la hora de consumir: es una barbaridad, un atentado a los derechos de los consumidores”, dijo ayer Rubén Sánchez, portavoz de la asociación de consumidores Facua. Sánchez aseguró que, además, el precio mayorista diario “es el más caro porque está hinchado artificialmente”. A las eléctricas, que abogan por la liberalización total, tampoco les gusta el cambio. “Lo lógico es que las comercializadoras ofrecieran precios a los consumidores libremente”, dijeron ayer desde una de las grandes del sector.

Esto no va a pasar. En cambio -y aquí entra en juego el segundo factor de incertidumbre-, lo que sí es seguro es que el Gobierno abordará próximamente la reforma del mercado mayorista, con lo que el pilar sobre el que se apoya el decreto ley que quiere aprobarse ahora está pendiente, a su vez, de una completa reformulación. El sistema actual de fijación de precios da prioridad a las renovables, las nucleares y las hidráulicas, por este orden, para luego tirar de las térmicas y los ciclos combinados, en función de la demanda. Y, tal como está establecido, todas las instalaciones cobran el precio de la última tecnología en entrar.

“El mercado diario no es real porque las renovables lo desvirtúan”, dice una de las eléctricas. Por eso, consideran que no puede ser la referencia para fijar los precios. Desde otra de las compañías afectadas denuncian que el cambio “nos conduce a un terreno desconocido, porque el mercado mayorista va a cambiar y podrían entrar las renovables a un precio determinado (ahora ofertan a coste cero) o podría haber un coste fijo para la nuclear o la hidráulica. Nadie lo sabe”.

Fuente: la vanguardia