Nueva factura eléctrica: ¿Hasta qué punto se puede conocer el precio a priori?

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Aquí podemos ver cuál va a ser la referencia que se va a tomar para calcular a partir de ahora la factura de la luz que van a pagar los consumidores: los precios del mercado mayorista. Se dan a conocer a través de la página web www.omie.es, que es la del organismo responsable del mercado mayorista de electricidad. Pero no vayamos tan rápido. La historia no es tan fácil. Al precio de mercado de la energía hay que sumar el coste de los servicios de ajuste, los que hacen posible que podamos encender y apagar la luz, y los que se derivan del pago a la capacidad instalada que son, más o menos, incentivos a la inversión en tecnología y pago de los peajes.

El precio de mercado de la energía supone el 80 por ciento del precio final, y las otras dos rúbricas son responsables del veinte por ciento restante, según las cifras de OMIE. También hay que tener en cuenta que el precio de mercado, que se calcula y se publica a mediodía como referencia para la jornada siguiente, puede sufrir ajustes por la negociación intradiaria, que tiene lugar a las cinco de la tarde, aunque en 2013 supuso una variación del 0,10 por ciento respecto al precio diario.

Red Eléctrica publicará el precio completo, el que suma el precio de mercado con los peajes y el coste de servicio, hora a hora y día a día. Aunque tampoco en este punto se habría completado la factura que a los usuarios les llega a su casa cada mes. Porque, a ese precio en principio «completo» hay que sumar el coste de la potencia contratada y los impuestos.

Así, en una factura de 100 euros, 60 euros corresponderían a la suma del precio de la energía junto a los servicios de ajuste y el pago de la capacidad instalada; 37 euros al pago de la tarifa contratada, en el caso de una tarifa general; y tres euros, a los impuestos. Por tanto, el consumidor, consultando los precios de Red Eléctrica, sólo puede conocer el equivalente al 60 por ciento de su factura. En caso de los clientes que tengan contratada una tarifa nocturna, más barata, conocerían un 70 por ciento. Más transparencia, sí, pero limitada.

El nuevo sistema ha entrado en vigor el pasado 1 de abril, aunque a las empresas se les da un periodo de hasta tres meses para que calculen la factura usándolo y, por eso, durante este periodo transitorio, los recibos emitidos se calcularán con el precio de la electricidad de la subasta del primer trimestre, es decir, 48 euros por megavatio/hora (MWh), que fue el precio que estableció el Gobierno después de anular el resultado de la última subasta CESUR.

Hablando de esos 48 euros, hay que tener en cuenta que, como en el primer trimestre (también considerado transitorio antes de la aplicación de la tarifa horaria), el precio de mercado fue de 25,72 euros al 28 de marzo, las compañías tendrán que devolver, según los cálculos del IEB, 0,02189 euros por KWh de energía activa consumida. Ello se debe a que el Gobierno estableció un mecanismo de compensación para que si el precio medio mensual del mercado diario del trimestre fuera inferior o superior a esa cifra se compensara a la parte perjudicada por la diferencia.

Las subastas como referencia para la factura de la luz se han terminado. En el segundo trimestre también se habrán de comparar los 48 euros con la media que resulte en el periodo.

No hay que hacerse muchas ilusiones. Como comentan los expertos del IEB, hay que tener en cuenta que los precios en los primeros meses del año han bajado por la contribución de la energía eólica y la hidráulica. Quizás cuando lo hagan menos, subirán más.

¿Más caro o más barato?

Lo más relevante es si esta nueva factura va a ser más cara o más barata que la que pagábamos hasta ahora. Fuentes de OMIE comentan que será más barata. El sistema de las subastas podía encarecer el precio. Además, el nivel resultante dependía siempre del día y las circunstancias concretas en que tenía lugar la subasta. Álvaro Nadal, secretario de Estado de Energía, ha calculado que la factura puede abaratarse un 3 por ciento, de media.

Además de ese abaratamiento, los ciudadanos pueden beneficiarse, según fuentes del sector, de la transparencia que supone conocer cada día los precios que se van a aplicar en la jornada siguiente. El precio que se publique será el precio que se aplique al día siguiente, independientemente de las circunstancias meteorológicas o de demanda que haya. En este sentido, ocurrirá lo mismo que sucedía con las subastas. En el mercado se hace una apuesta por la oferta y la demanda que habrá y así se aplicará.

Las organizaciones de consumidores no se muestran tan favorables a esta solución. Comentan que se avanza respecto al momento en que eran las subastas las que marcaban el precio, pero afirman desde Facua, que «se va a pagar una tarifa sorpresa a no ser que el consumidor se meta todos los días en la página web». A juicio de esta organización, no es justo que no se conozca el precio de un servicio hasta el momento en que se debe pagar por él. Y, respecto a su abaratamiento, aseguran que va a ser testimonial respecto a la subida que la luz ha registrado en los últimos diez años y que cifra en el 80 por ciento. La OCU, por su parte, advierte de que el precio de la electricidad variará día a día, hora a hora, según las fluctuaciones del mercado de la energía. Así, habrá 24 tarifas diferentes al día y 744 al mes. Un mercado más volátil.

¿Y los contadores?

No todos los usuarios cuentan con el contador inteligente, con el que, efectivamente, se puede controlar lo que cada uno consume en cada hora y aplicarle el precio correspondiente. Se va a ir colocando de aquí a 2018 para que todos los clientes con una potencia contratada inferior a los 10 kilowatios cuenten con él. A los hogares que no cuenten con él se les aplicará un perfil de consumo medio. «De nada servirá que concentren su consumo en las horas ‘baratas’, ya que el sistema no sabrá a qué hora están consumiendo luz. Se les facturará su consumo real mensual, pero para saber en qué días y horas lo hicieron se echará mano de una media nacional», comentan desde la OCU.

Puede acogerse a una factura fija. Las compañías comercializadoras de referencia tendrán que ofrecer la opción de una tarifa garantizada durante doce meses. No será el total de la factura, sino sólo la parte que corresponde a la energía y, además, podrá tener permanencia y penalizaciones por romperla.

Fuente: finanzas