PSOE propone en su reforma alternativa revisar las subastas eléctricas y acabar con retroactividades

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El documento apoya una “socialización” de los “sobrebeneficios” de la hidráulica y nuclear

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

El PSOE ha elaborado una reforma energética alternativa a la del Gobierno con la que espera reducir un 12% el coste de la electricidad sin crear déficit de tarifa y que incluye propuestas como la de modificar el funcionamiento del mercado mayorista, revisar las subastas Cesur de fijación de la tarifa o recuperar los principios regulatorios con los que fue desarrollada cada tecnología, lo que acabará con la retroactividad.

La propuesta de reforma alternativa, a la que ha tenido acceso Europa Press, está incluida en el documento para la Conferencia Política que fue visado por el Comité Federal el pasado sábado. El nuevo modelo aspira a abaratar el coste de la electricidad, acabar con el problema de la deuda tarifaria y desarrollar de forma “ambiciosa” las energías renovables.

La aspiración del documento socialista es procurar una “auténtica liberalización” del sector, pero a través de un mercado en el que se asignen correctamente los costes, y no del actual mecanismo de fijación marginal de precios, en el que las centrales más caras marcan el precio para todas.

El PSOE apuesta por mantener el mercado ‘spot’ de electricidad y por “restaurar para todas las inversiones realizadas los principios regulatorios bajo los que fueron decididas y efectuadas”, lo que acabará con “los beneficios inesperados y las normas retroactivas” que tanta inseguridad jurídica han generado.

Para las nuevas inversiones en renovables y potencia firme propone un mercado de subastas por cada tecnología, mientras que para las instalaciones existentes aboga por retribuciones a través de contratos por diferencias entre lo establecido en su marco retributivo y los precios ‘spot’.

Este mecanismo ya se está estudiando en Reino Unido y hace que la “socialización de las pérdidas” fruto de las primas térmicas y renovables venga acompañada de una “socialización de ‘sobre-beneficios'” en hidroeléctricas y nucleares.

REVISAR LAS CESUR.

Dentro de la tarifa, el PSOE propone revisar “costosas adherencias inflacionistas”, incluida la fijación de la actual Tarifa de Ultimo Recurso (TUR) a partir de subastas Cesur. La tarifa al consumidor se fijaría con precios del nuevo mercado, conforme al coste del ‘mix’ y no el coste marginal del sistema, que siempre es superior.

También defiende ampliar el número de comercializadores a tarifa, revisar conforme a auditorías y criterios de REE los costes extrapeninsulares y desarrollar el autoconsumo sin necesidad de que la producción sea “individual” ni tenga como destino un punto de consumo situado en la “misma ubicación”.

Otro de los puntos de la propuesta consiste en fomentar la gestión de la demanda para “aplanar la curva de carga del sistema”, lo que permitirá integrar la producción de las renovables. En este aspecto, es partidario de “facilitar la competitividad de los consumidores industriales que prestan servicios de gestión de la demanda”.

DIAGNOSTICO.

El documento del PSOE recoge a lo largo de sus nueve páginas un diagnóstico del sector en el que se achacan los altos precios de la electricidad en España a “fallos regulatorios” y a una “excesiva retribución a unas tecnologías de generación sobre otras”. También aprecia problemas de poder de mercado.

Además, califica de “inadecuado” el diseño del mercado eléctrico, en el que la retribución de todas las centrales depende de la más cara en entrar en cada momento, y que establece de esta forma un único precio horario incluso para centrales con costes de inversión ya recuperados, lo que ha contribuido “en garn parte” a generar el déficit de tarifa.

También aprecia un exceso de capacidad de generación eléctrica, especialmente en los ciclos combinados de gas, una falta de competencia entre operadores eléctricos y opacidad en el proceso regulatorio. Todos estos fallos de mercado y regulatorios han estado amparados por la “inadecuada” Ley del Sistema Eléctrico de 1997 (LSE).

EFECTOS PARADOJICOS.

En su análisis, el PSOE también incide sobre los “efectos paradójicos” del modelo actual. Uno de ellos es que el consumidor, mediante las subastas Cesur, siempre pague lo mismo en el trimestre pese a los frecuentes abaratamientos en el mercado.

Otra paradoja es la que hace que las renovables abaraten el mercado eléctrico, si bien esta contribución no hace sino provocar un incremento de su coste regulado vía primas. “Las renovables parecen más caras aunque estén reduciendo el precio para los consumidores”, advierte.

Además, las eléctricas perciben como parte del mercado precios regulados como los “pagos por capacidad”, algo parecido a lo ocurrido con el carbón, que tiene precios protegidos por el BOE. Del mismo modo, las centrales hidroeléctricas y nucleares, “además de percibir un precio de mercado muy superior a sus costes”, también reciben complementos regulados.

CTC.

El análisis del PSOE no pasa por alto los Costes de Transición a la Competencia (CTC), valorados por la LSE de 1997 en 8.600 millones y a los que consideran uno de los elementos claves para conocer el déficit de tarifa y la sobrerretribución de centrales como las nucleares e hidráulicas.

Estos CTC, que garantizaban una retribución si el mercado bajaba de los 36 euros por megavatio hora (MWh), se han recuperado por las empresas y han dado origen a una situación en la que la retribución de algunas centrales sigue siendo muy superior a la que hubiesen tenido sin la LSE de 1997.

El PSOE también incide en otros sobrecostes eléctricos, entre ellos las titulizaciones del déficit de tarifa, los mecanismos de resolución de restricciones técnicas, los derechos de emisión de CO2 entregados gratuitamente o los pagos por capacidad.

“En definitiva, los consumidores españoles no están pagando por la electricidad los costes de producirla sino la envolvente de los costes de producción de las centrales más*caras, incluyendo la sobre-remuneración de las centrales hidroeléctricas y nucleares. No debería pues hablarse de un déficit en las tarifas, sino más bien un superávit en las retribuciones reconocidas”, afirma el texto.