Creación de 3 millones de puntos de recarga en la UE para 2030 objetivo para impulsar la movilidad eléctrica

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Vehículo eléctrico

Con el referente de que el transporte es el mayor problema climático de Europa, representando más de una cuarta parte (27%) de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del bloque, la Unión Europea, en su clara apuesta por impulsar la movilidad eléctrica y sostenible, calcula que serán necesarios unos tres millones de puntos de recarga públicos para dar cobertura a los 44 millones de vehículos eléctricos que se esperan matricular en 2030 para conseguir combatir esos efectos y dar forma al ambicioso Acuerdo Verde que establecen en su agenda.

Los datos, fruto de una nueva investigación enmarcada dentro de la campaña ecológica del grupo de investigación Transporte y Medio Ambiente (T&E), apuntan a que Europa «necesitará que el 40% de los automóviles nuevos tengan cero emisiones en 2030, y deberá vender el último automóvil con motor de combustión para 2035, a más tardar», según consta en el informe.

Basada en una nueva métrica de suministro de infraestructura de carga pública, desarrollada para ayudar a los reguladores a establecer objetivos y determinar cuántos cargadores públicos se necesitarán, la cifra de los tres millones de cargadores que citan desde T&E supone algo más de 15 veces los cargadores públicos disponibles actualmente en el territorio de la UE, que cuenta en estos momentos con unos 185.000, «suficientes para la flota eléctrica actual, pero no para seguir el ritmo del creciente mercado más allá de 2020», apunta el informe.

Oportunidad de negocio

Financiar los cargadores necesarios implica, según las estimaciones de este trabajo, un gasto cercano a unos 20 mil millones paras los próximos 11 años, o 1,8 mil millones al año de promedio, tanto en inversión pública como privada. Una cifra de solo el 3% actual del gasto anual de la UE en infraestructura vial, por lo que en el trabajo de T&E se argumenta que esta es «una oportunidad de negocio», con una cofinanciación procedente del plan de inversión europeo que, enmarcado dentro del Acuerdo Verde de la UE, ha sido dotado con un billón de euros para inversión sostenible en la próxima década.

En este contexto, el trabajo prioriza la necesidad de que la carga se realice en el hogar y en el lugar de trabajo, así como que entre el 20 y el 30% de estos cargadores deberán estar en áreas desfavorecidas y menos densamente pobladas para garantizar que todos se beneficien de los vehículos con cero emisiones, aseguran desde T&E.

Lucien Mathieu, analista de emociones de Transporte y Medio Ambiente, asegura que «el Acuerdo Verde para el transporte solo puede ocurrir con infraestructura de cero emisiones», lo que significa invertir «en la creación de una red de cargadores públicos, especialmente en el hogar y en el trabajo», y dejar la «construcción de más tuberías de gas fósil». Mathieu recuerda que si bien hasta ahora, «el número de puntos de carga ha seguido el ritmo de la demanda», su impresión es que «la sobretensión eléctrica que viene necesita ser sobrealimentada, expandiendo enormemente la red de carga».

Convencido de que «el cambio a los vehículos eléctricos creará una oportunidad de mercado de miles de millones de euros para la industria europea en las obras de la red y la fabricación, instalación y mantenimiento de la carga pública», Mathieu tiene claro que «la UE debe hacer todo lo posible para combatir la emergencia climática mientras apoya los empleos en Europa».